miércoles, 17 de octubre de 2012

El problema de los libros electrónico

Desde luego no soy yo sospechoso de no creer que los libros electrónicos no acabarán imponiendose, sirva esta entrada como prueba.

Pero, a la vez, pienso que es muy acertada la página de gnu El peligro de los libros electrónicos en la que enumera los inconvenientes que representan las implementaciones más populares de plataformas de libros electrónicos. Copio aquí un extracto de la página:

Con los libros impresos:
  • Podemos comprar un libro con dinero en efectivo, de manera anónima.
  • Luego el libro nos pertenece.
  • Nadie nos exige firmar una licencia que restringe el uso del libro.
  • El formato se conoce, y no es necesario utilizar ninguna tecnología privativa para leerlo.
  • Podemos dárselo a alguien, prestarlo o venderlo.
  • Físicamente es posible escanearlo y copiarlo, lo cual en ciertos casos es legal según la legislación de derechos de autor.
  • Nadie tiene poder para destruir nuestro libro.
Comparemos con los libros electrónicos de Amazon (un caso bastante representativo):
  • Amazon exige que los usuarios se identifiquen para obtener un libro electrónico.
  • En algunos países, incluso en los Estados Unidos de Norteamérica, Amazon declara que el usuario no puede ser propietario del libro.
  • Amazon exige que el usuario acepte una licencia restrictiva sobre el uso del libro electrónico.
  • El formato es secreto, y únicamente es posible leerlo mediante el uso de software privativo diseñado para restringir al usuario.
  • Para algunos libros se permite un sucedáneo de “préstamo”, durante un tiempo limitado, pero únicamente especificando el nombre de otro usuario del mismo sistema. Se prohíbe totalmente darlos o venderlos.
  • Copiar el libro electrónico es imposible debido a la Gestión Digital de Restricciones (DRM) del reproductor y la copia está prohibida por la licencia, que es más restrictiva que la ley de derechos de autor.
  • Amazon puede borrar de forma remota el libro electrónico utilizando una puerta trasera. Así lo hizo en 2009 cuando borró miles de copias de “1984” de George Orwell.
¿Qué provoca estos inconvenientes? Yo creo que la combinación de dos factores. Por un lado la presión de las editoriales y propietarios de los derechos de los libros, que sólo aceptan que sus libros estén en una plataforma si ésta implementa un DRM. Por otro, una mal entendida necesidad de control y recogida de información sobre los usuarios por parte de las empresas.

La pregunta es si alguna plataforma de libros electrónicos llegará a será capaz de eliminar todos estos inconvenientes. Desde luego no es tarea fácil.

A cuidarse
Javier Arias González