miércoles, 27 de octubre de 2010

Repensando el mundo del taxi

De siempre me ha atraído la aplicación de la tecnología a sectores que tradicionalmente no la usan. Por eso llevo un tiempo siguiendo la implantación de las últimas tendencias tecnológicas al mundo del taxi.

Una de las aplicaciones que me llamaron la atención cuando se lanzó Android fue Cab4Me. Una aplicación que cuando la ejecutas en tu Android (ahora también tienen una versión para iPhone) localiza en que ciudad te encuentras y te ofrece los números de teléfonos de las compañías que operan en esa ciudad.

Cab4Me es una empresa alemana y como era de esperar enseguida aparecieron clones españoles. Los dos que más recientemente me he encontrado son Taksee y GootaxiTaksee opera en Madrid y Jaen,  Gootaxi en Barcelona y Girona y las dos compañías afirman que en breve operarán en varias ciudades más.

Desde los Estados Unidos servicios similares los implementan Taxi MagicCabulous y la más reciente UberCab.

En todos los casos la idea es muy similar (mención aparte para caso de @TaxiOviedo y su uso del blog, página web y sobre todo Twitter para conseguir clientes). Te instalas una aplicación en el teléfono que de una manera u otra te pone en contacto con un taxista (o conductor de limusina) tratando de optimizar la experiencia de encontrar un taxi. Lo que yo me pregunto es por qué nadie ha intentado usar la tecnología de forma más amplia, cambiando incluso las reglas del juego en el sector del taxi.

Una forma que se me ocurre para ser disruptivo en este sector sería afrontar la misma idea, pero basada en tres pilares.

El primero es romper la barrera de quien es o puede ser un taxista. Un taxista debería poder ser cualquier persona que disponga de un vehículo homologado para el transporte de personas y que tenga el correspondiente permiso para conducir ese vehículo. ¿Por qué limitarse sólo a aquellos que tienen licencia de taxi?

El segundo es optimizar los precios por los desplazamientos. La tecnología permite que yo que estoy en el punto A y quiero ir al punto B introduzca mi itinerario en mi aplicación, que éste sea enviado en tiempo real a los taxistas (en el sentido expuesto en el párrafo anterior) que potencialmente pueden hacer ese servicio y permitirle a éstos ofertar un precio por el servicio a la vez que me permite a mi como usuario ver, también en tiempo real, las ofertas que me llegan (precio, cuanto tardará en recogerme, quien es el conductor, tipo de coche e incluso recorrido propuesto) y decidir en el momento que yo quiera cual de ellas se adapta mejor a mis necesidades. ¿Por qué los servicios de taxi han de tener un precio prefijado?

El tercero es implementar el servicio basado en un sistema de reputación. Un sistema de reputación bien implementado es más eficiente que el sistema que de facto implementa el servicio de taxi tal como lo conocemos. Pregúntale a cualquier taxista cuanto confía en que el pasajero que lleva acabe pagando, pregúntale a cualquier pasajero cuanto confía en que un taxista, supuestamente la parte más de fiar, no le va a engañar.

Si, si. Ya se que esta aproximación potencialmente se enfrenta a las ordenanzas municipales y al rechazo de los taxistas. Pero en realidad por mucho que se nieguen ni los Ayuntamientos, ni el estado, y mucho menos los taxistas podrían evitar la implementación de un servicio así si los usuarios lo consideran beneficioso.

Al menos yo, como usuario y posiblemente como taxista esporádico, si que lo consideraría beneficioso. 

A cuidarse
Javier Arias González

miércoles, 20 de octubre de 2010

Realidad aumentada

Este video ilustra algunos casos de uso que se pueden llegar a dar con la tecnología que tenemos disponible a día de hoy.





Esto no es ciencia ficción, en mi opinión esto sólo es el principio. La posibilidad de poder llevar encima dispositivos con una gran potencia de cálculo, que reciben información de sensores cada vez más diversos y que están permanente conectados a internet va a suponer una revolución en la forma que nos relacionamos con nuestro entorno.

Como decía Lawrence A. Weinbach, ex-CEO de Unisys, "The best is yet to come" (lo mejor está por llegar).

A cuidarse
Javier Arias González

viernes, 15 de octubre de 2010

¿A que me dedico ahora en Google?

Primero fue el cambio de país,  ahora es el cambio de objetivos. A partir de ahora la parte más importante de mi trabajo será colaborar en el establecimiento de alianzas estratégicas para las iniciativas de ecommerce que Google tiene en EMEA.

¡Me parece apasionante! Voy a participar en iniciativas tan interesantes como Google Product Search, Google Places o Google Shopper en países tan dispares como UK, Russia o España.

¡Esto va a ser divertido!

A cuidarse
Javier Arias González

martes, 12 de octubre de 2010

Coches que se conducen solos

Google anuncia otro proyecto que potencialmente puede cambiar el mundo tal como lo conocemos. Coches que se conducen a si mismos.

La pregunta que a mi me viene a la cabeza cada vez que Google anuncia un proyecto de este tipo es: ¿Por qué no lo han hecho antes otras empresas? ¿Por qué estos proyectos no han sido afrontados por instituciones/gobiernos?

Por citar algunos casos españoles de ejemplo: ¿Por qué la Biblioteca Nacional o el Grupo Planeta no tenían un proyecto de digitalización de libros que hiciese redundante e innecesario Google Books? ¿Por qué el Gobierno Vasco o el Catalán no han creado un Google Translate antes que Google?
¿Por qué Telefónica no ha sido la creadora de un projecto como Android, o experimenta con fibra óptica de 1 Giga en varias poblaciones? ¿Por qué la Agencia EFE o El País no habían creado su propio Google News? ¿Por qué Google Maps es más usado que los servicios del Instituto Geográfico Nacional o La Guia Repsol? ¿Por qué el SEPI o Antena3 no son los dueños de YouTube? ¿Por que no es ONO o el Canal Satélite Digital el responsable de un proyecto como Google TV? ¿Por qué no ha sido una empresa o institución española la que ha estado experimentando en los últimos meses con coches que se conducen solos?

La respuesta es más sencilla de lo que parece.

A estas instituciones y a estas empresas, como a tantas otras, les falta la Cultura Empresarial/Institucional que hubiese hecho posible que estos proyectos hubiesen nacido o que hubiesen tenido éxito en su seno.

No es cuestión de presupuesto, de tamaño, de capacidad. Es cuestión de filosofía empresarial/institucional.

Así de sencillo, así de triste.

A cuidarse
Javier Arias González

miércoles, 6 de octubre de 2010

¿Qué teléfono Android me compro?

Es una de las preguntas que más me hacen. Y con el número de terminales y opciones que aparecen cada vez me es más difícil dar una respuesta.

Pero la semana se presentó la Google Phone Gallery. Está en la página google.com/phone.


En esta página podrás encontrar que teléfono ha lanzado cada operador y en que países, por lo que la respuesta a la pregunta que telefonos Android tengo disponibles en España es tan sencilla como ir a esta página.

Una vez en ella mi consejo es aplicar el filtro que sólo muestra los teléfonos "with Google", porque son los que están optimizados para el uso de los productos de Google (Search, Voice Search, Gmail, Maps, Google Talk, YouTube, etc). Y de esta manera tendremos una página con todos los teléfonos Android with Google disponibles en España y en cada operador.

Como además la página ofrece la posibilidad de comparar las características técnicas de varios modelos. Ahora ya lo tengo más fácil para contestar la próxima vez que alguien pregunte ¿Qué teléfono Android me compro?

A cuidarse
Javier Arias González

¿Pueden los traductores automáticos traducir poesía?

Traducir textos automáticamente es algo que hace unos años parecía imposible.

Con el desarrollo de los sistemas de traducción automática estadística lo que parecia imposible es, a día de hoy, una realidad. Cierto que no son perfectos, pero en muchos casos de uso, cada vez más, tienen una "calidad suficiente".

Viendo la evolución en calidad de los traductores automáticos, de Google Translate en particular, a mi me quedan pocas dudas de que en el futuro podrán traducir con "calidad suficiente" no sólo textos sino también chats, mails y conversaciones, incluso conversaciones telefónicas.

Donde yo siempre había puesto el límite es en la traducción de poesía. Traducir poesía no es sólo traducir frases. A la vez que se traduce hay que mantener la estructura métrica, la rima, etc, etc. ¡Tarea imposible para los ordenadores! pensaba yo.

Pero podría ser que yo estuviese equivocado. 

Acabo de ver que Google ha publicado en su Research Blog un artículo en el que presentan un trabajo explorando las posibilidades de traducir poesía de manera automática. La conclusión es la esperada. Se puede hacer que un traductor automático tenga en cuenta la longitud de los versos, la métrica y la rima, pero esto tiene un impacto negativo en la calidad de la traducción. Aun así los ejemplos que se muestran en el documento demuestran que la aproximación puede ser válida. 

¿Quien sabe? De momento yo lo que creía imposible ya no lo creo tanto.

A cuidarse
Javier Arias González