lunes, 1 de noviembre de 2010

El futuro del papel (periódicos y libros)

El pasado 22 de Septiembre Enrique Dans publicó en su blog la entrada El futuro del papel; entrada que yo compartí en mis entradas compartidas de Google Reader.

La entrada compartida recibió un comentario en mi perfil de Google Buzz por parte de Francisco Vallejo  y como su comentario ilustra un debate que me parece muy interesante he querido convertir tanto su comentario como mi respuesta al mismo en una entrada de este blog.

Este es el comentario de Fran (la familiaridad en el trato es debida a que nos conocemos y queremos bien):
Muy buenas Javi,
Como no podía ser de otra forma, disiento de la entrada, así que, ya que brindas la oportunidad aquí de responder, lo voy a hacer.
En primer lugar advierto que se comete un error argumental de partida, puesto que se asocia "impresión en papel/transmisión de información" únicamente con "periódicos" y se vende como un todo, olvidando la gran variedad de formatos impresos que se dejan por el camino (catálogos, novelas de literatura, folletos de publicidad, libros de texto escolares , etc), para muchos de los cuales, la versión electrónica está muy lejos de ser una alternativa factible.
También se pasa como una apisonadora por encima de un argumento a favor de los libros impresos que me parece esencial: "podemos ponernos nostálgicos", para más tarde, asociarlo al hecho de que "los jóvenes no quieren ver un periódico en papel ni en pintura" . Esto es lo que se llama un argumento "non sequitur", ya que la gente que compra un periódico impreso no lo hace por razones sentimentales lo que sí puede darse con la literatura impresa.
Si bien es cierto que los libros en formato electrónico están en auge, paradójicamente esto no está significando que la venta de libros impresos esté bajando, ¡sino que incluso está subiendo! Lo que indica que los dos formatos están conviviendo y que el digital está, efectivamente, llegando a un público nuevo y lo que está consiguiendo es promocionar la lectura, aspecto muy positivo, por supuesto.
Otro dato curioso que avala esto: según un estudio estadístico del New York Times en 2009, después de comprarse un eReader, sólo el 15% de los compradores del libro electrónico dicen que dejarán de comprar libros en formato papel. Ojo al dato, estamos hablando de gente que se ha comprado un eReader, o sea, que ya está predispuesta a un formato digital!
Respecto al "romanticismo", a mi parecer no se puede dejar de lado tan a la ligera. Nunca enganchar un USB y bajarte un libro va a sustituir el gesto de "regalar un buen libro" a una persona que quieres, nunca estar tirado en la playa y sacar un libro sobre el que te quedas dormido va a ser sustituido por encender un eReader o similar. Nunca un eReader va a sustituir el aroma de abrir un libro cuando metes la nariz entre sus páginas, ni pasar tus dedos por los lomos de los libros en una estantería , con los recuerdos que conlleva, a abrir archivos electrónicos. Sí, quizás soy un nostálgico, pero como decía John Lennon "You might say I'm a dreamer...but I'm not the only one"
Tampoco soy un retrógrado. Por supuesto que veo todas las ventajas de los formatos electrónicos, que son muchas, tales como fácil almacenamiento y distribución (aunque a un pueblo de Siberia probablemente se llegue antes con un carromato lleno de periódicos que a un libro través de una línea ADSL - permítaseme la broma), etc.
Por otra parte, tampoco se deben dejar de lado las desventajas, algunas que se me ocurren:
-los formatos digitales siempre estarán supeditados a una fuente de energía (hoy por hoy la electricidad). Un libro, cuando lo tienes, lo tienes, a un eReaer o un iPad cuando se le acaba la batería tienes que tener una fuente de energía cerca para cargarla). Es decir, cuando hablamos del formato digital estamos obviando que para leerlo se necesita también un soporte electrónico que lo lea.
-como decía arriba, un libro puedes llevártelo a una playa, si se te llena de arena le das unas palmadas y ya está, si se le cae un vaso de agua encima, quedará un poco "chuchurrío" pero probablemente se podrá seguir leyendo. Un libro no necesita reparaciones, un eReader, probablemente, sí (y si se te va al carajo, se te irá al carajo toda la biblioteca).
-un libro se te puede caer al suelo, lo recoges y ya está
-un libro se lo puedes pasar a tu vecino o amigo para que lo lea y te lo devuelva, ¿tú le pasarías un eReader? -no creo, ¿o se lo descargarías? - para ello él tiene que tener el soporte que lo lea.
-Mencionas lo de "plantar un bosque para talarlo" haciendo alusión, por lo que parece, al medioambiente. Pues bien, quede constancia de que hoy por hoy, la fabricación de un eReader, por ejemplo, produce un 15% más emisiones de dióxido de carbono que la fabricación de 50 libros, por lo que la cuenta sale fácil: se necesitarían comprar más de 50 libros para que el e-book salgan, en este sentido más ecológico, sin mencionar, una vez, que la batería hay que cargarla regularmente con energía, que es un factor también medioambiental. Sí, claro está que se está avanzando mucho técnicamente en la fabricación de dispositivos electrónicos y sus elementos, pero también se está avanzando mucho en el reciclaje del papel y en los métodos de fabricación de la celulosa.
El argumento de que el papiro también se extinguió no me sirve, ya que el papel no es otra cosa que un papiro mejorado, pero el principio sigue siendo el mismo. El argumento de los radiocassetes o el vinilo respecto a los CDs tampoco me sirve, pues la idea de base sigue siendo la misma mejorada simplemente en su forma - un "algo" que metes en un reproductor para escucharlo (tampoco se encuadernan apenas ya libros con tapas de cuero como antaño).
Teorías similares sobre la inminente extinción del papel impreso a favor de los formatos electrónicos no son nuevas. Se dieron también cuando se inventó la radio respecto a los periódicos, más tarde cuando se inventó la televisión respecto a la radio (e incluso al cine!) Y la verdad es que todos estos formatos han seguido conviviendo paralelamente, ninguno de ellos en prejuicio del otro. Auguro que algo similar puede pasar respecto a los libros en formato electrónico, lo que no creo que suceda es que desaparezca la literatura impresa en papel.
Un saludo
Esta es mi respuesta:

Acabo de caer en la cuenta que inexplicablemente tenía tu comentario sin contestar en mi inbox por lo que lo primero es pedirte disculpas por el retraso, injustificable, en mi respuesta.

Permíteme que empiece con una aclaración. El texto sobre el que has expresado tu opinión no es mío. Es un texto de Enrique Dans. Yo simplemente lo he compartido usando Google Reader, si bien es cierto que lo he compartido como forma de apuntar una opinión con la coincido. Por que yo, como Enrique, también pienso que el futuro de los periódicos de papel es "meramente coyuntural" y estoy de acuerdo en la mayoría de los argumentos que menciona para justificar esa opinión.

El caso es que en tu respuesta tus argumentos se centran más en la desaparición del libro de papel que en la desaparición de los periódicos de papel por lo que voy a intentar reflejar aqui las causas por las que yo creo que el futuro del libro de papel es, al igual que el del periódico de papel, "meramente coyuntural".

Pero antes de exponer mi punto de vista querría empezar teorizando sobre productos, servicios, o hobbies que se sustituyen unos a otros.

Para que un producto nuevo acabe sustituyendo a otro existente normalmente se tienen que cumplir dos condiciones. Una que el producto nuevo sustituya al menos el caso de uso principal del producto existente y otra que lo haga aportando ventajas al producto existente.

Bajo este prisma es fácil entender por qué el papel sustituyó al papiro, por qué el CD sustituyó a los vinilos, por qué el mp3 esta sustituyendo al CD e incluso por qué el coche sustituyó a los caballos. Y también bajo ese prisma es muy facil entender por qué la radio fue sólo parcialmente sustituida por la tele (la radio se quedó con la parte que la tele no puede sustituir, cuando el "cliente" no puede prestar la suficiente atención, p.e. cuando se esta conduciendo) y por qué la televisión no sustituyó al cine (el que las películas que se estrenan tarden un tiempo en llegar a la tele es justamente lo que ha salvado al cine. Aunque el hecho de que los dvds de las películas tarden cada vez menos en salir, la posibilidad de descargar o ver en streaming películas y la disponibilidad de pantallas de televisión cada vez más grandes haga que muchas salas de cine hayan desaparecido)

El caso del libro electrónico respecto al libro de papel es, en mi opinión, idéntico al del CD con el vinilo o a las maquinillas desechables con la navaja de afeitar. Son dos productos que se sustituyen, si uso uno no necesito el otro. El principal caso de uso de un libro de papel es leerlo; los ereaders han conseguido que la experiencia de lectura de un libro electrónico sea lo suficientemente buena para satisfacer al más exigente de los lectores y además aportan ventajas sobre los libros de papel no pueden aportar (notas compartidas, fuentes adaptables, capacidad de búsqueda, ahorro de espacio, etc).

Por otro lado existen poderosas razones de índole económico que empujan a una implantación del libro electrónico. El libro electrónico es más barato de producir (no necesita ni impresión ni distribución) y genera más margen a los que lo venden (el coste marginal de producir una copia más de un libro electrónico es prácticamente cero). Por otro lado el libro electrónico es más barato para el lector (a día de hoy un 20% más barato pero es de esperar que la diferencia de precio aumente) y los fabricantes de ereaders están siguiendo la misma estrategia de complementos que Guillete o los fabricantes de consolas vender muy baratas, incluso por debajo del coste, las maquinillas y las consolas y obtener el beneficio en las cuchillas y los juegos.

En este escenario en el que dos productos claramente se sustituyen y uno de ellos tiene fuertes incentivos económicos para imponerse yo no veo ninguna posibilidad de que ambos formatos convivan. Es muy fácil entender porque alguien que ve la tele puede en un momento dado en vez de escuchar la radio (si está conduciendo, por ejemplo) o porque alguien que ve la tele puede querer ir al cine (para no tener que esperar meses a ver una película). Pero es mucho más difícil de entender por que alguien que se ha comprado y leido un libro electrónico se va a comprar también el de papel, por mucho que le diga al New York Times que va a seguir haciéndolo. Es muy pronto para saber con certeza el impacto que sobre las ventas de libros de papel están teniendo los ebooks, pero ya hay informes que empiezan a advertir la canibalización de ventas.

Leer la lista de desventajas que atribuyes a los libros electrónicos me ha dado la sensación de que es una lista de desventajas parecidas a las que los más fervientes defensores de la navaja de afeitar enumerarían frente a la aparición de las maquinillas desechables. Este tipo de listas suelen pasar por alto dos cosas. La primera que la tecnología seguirá avanzando y normalmente en favor de la nueva alternativa, lo hizo para las maquinillas de afeitar y lo hará para el libro electrónico todavía más, y esto hará que muchos de esos inconvenientes desaparezcan o se vean muy atenuados; la duración de la batería, por poner un ejemplo es uno de ellos; la del último modelo del Kindle ya tiene capacidad para un mes alimentar el dispositivo durante todo un mes. La segunda es que muchas de esas desventajas en realidad no son tan importantes como para influir en la decisión de compra y me refiero a la arena de la playa, el vaso de agua o el tan recurrido tacto y olor del libro de papel.

Y es que desde mi punto de vista el aspecto romántico del libro es uno de los más sobrevalorados por los que defienden que el libro de papel no desaparecerá. Te parafraseo intentando ilustrar mi punto de vista: Nunca un coche va a sustituir el aroma de un caballo cuando metes la nariz entre sus crines, ni pasar tus dedos por los lomos de un caballo en una cuadra, con los recuerdos que conlleva, a abrir la puerta de un coche. De poco les sirvió a los caballos el romanticismo de (algunos, menos de los que pudiera parecer) amos, no espero que vaya ayudarle mucho más a los libros.

Pienso, en definitiva, que el libro de papel no desaparecerá por completo, pero su uso será el equivalente al que tiene el caballo en el transporte de personas hoy en día, meramente residual. Para mi la discusión no es si esto es así o no, sino cuanto tardará en ser así.  Y el hecho de que Amazon ya este vendiendo más libros electrónicos que libros de papel me hace sospechar que será antes de lo que la mayoría imagina.

A cuidarse
Javier Arias González