domingo, 2 de noviembre de 2008

Citas

Quien me conoce sabe de mi afición por las citas. Me gusta esa condensación de sabiduría en una frase. 

El mundo de las citas es muy prolífico, hay multitud de libros de citas y casi todas las revistas tienen una sección de citas. De hecho creo que me aficioné a las citas en mi juventud gracias a la página de citas de la revista Muy Interesante (buscando el link de la revista he visto que ahora las tienen online en su página de citas). También tengo en mi biblioteca un par de libros de citas y durante tiempo coleccioné las citas que más me gustan en un cuaderno. 

Aun así esta afición estaba semi apagada desde hacía (muchos) años. La llama siempre ha estado ahí, pero hacía tiempo que no añadía una cita a mi cuaderno. Y en estas estaba cuando en los últimos días he leído tres citas que me han gustado y pensé añadirlas a mi cuaderno de citas. El siguiente pensamiento fue: "que anacrónico; lo suyo es que las pongas en tu blog, incluso que crees tu etiquetas de citas en las que comentes las citas que te gustan; podrías además recuperar las citas que has coleccionado en tu cuaderno...".

La idea me sedujo y aqui estoy dispuesto a compartir con vosotros estas tres citas que me han gustado.

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La primera acabo de leerla el El País. Es de Tomás Gómez, el ex alcalde de Parla. Que resulta que tiene 40 años e hipertensión; me resulta familiar esto de tener 40 años e hipertensión... La cita dice así:

"Me moriré como todo el mundo todo el mundo, pero culpa mía no va a ser"

Me gusta, refleja la filosofía de cuidarme que adopté hace años, concretamente cuando dejé de fumar, y que se refleja en mi firma al pie de cada post, "A cuidarse"

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La segunda cita la leí el pasado viernes en el blog Microsiervos en su entrada: Sustitúyase «camarero» por cualquier otra persona. La entrada dice así:

"Una persona que es agradable contigo pero trata mal a un camarero no es una persona agradable. (Esto es muy importante. Presta atención. Nunca falla.)"
La intuición me dice que es cierta. Y pienso que la cita posiblemente siga siendo cierta si, como sugieren en Microsiervos, sustituimos "camarero" por "cualquier otra persona". Me la apunto y a partir de ahora prestaré atención para llegar a determinar si es cierta o no.

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La historia de la tercera cita empieza a principios de Septiembre estando de compras en El Corte Ingles. En Agosto cumplen años mis amiga Ludi y su hermano Jose, en Septiembre los cumplo yo. Ya hace años se instauró la costumbre entre nosotros de organizar una reunión en Septiembre para vernos después de las vacaciones, contárnoslas y, de paso, festejar los tres cumpleaños. Estábamos, por tanto de compras a la caza de regalos de cumpleaños. Entre ellos el mío. En estas vi un libro y leí una cita (esta no es la tercera cita, sigue leyendo): 

"No podemos cambiar las cartas que se nos reparten, pero sí cómo jugamos nuestra mano"

También soy un gran aficionado a los juegos de cartas (salvo al mus, donde soy, sin duda, un maestro). Y, como no podía ser menos, la mención a jugar una mano de cartas  en una cita me interesó. Seguí leyendo:

"Muchos profesores pronuncian conferencias con el título "La última lección". En ellas, los organizadores suelen pedirles que se planteen su propia muerte y consideren qué es lo que más les importa en la vida. Y mientras hablan, el público no puede hacer otra cosa que hacerse la misma pregunta: ¿qué nos gustaría comunicar a los demás si supiéramos que esta es nuestra última oportunidad? Si mañana desapareciéramos, ¿cuál querríamos que fuera nuestro legado al mundo?

Cuando se invitó a Randy Pausch - profesor de ciencias informáticas de Carnegie Mellon- a impartir esta conferencia, no tuvo que echar mano de su imaginación, porque le acababan de diagnosticar un cáncer terminal. Sin embargo, su conferencia titulada "Cómo alcanzar los sueños de tu infancia" no trataba de la muerte, sino de la importancia de superar los obstáculos, de hacer posibles los sueños de los demás, de aprovechar cada momento (porque "el tiempo es lo único que tienes... y quizá un día descubras que no te queda tanto como pensabas"). La conferencia fue la suma de todo aquello en lo que cree Randy. Era una conferencia sobre la vida.

Randy Pausch ha escrito este libro con el mismo humor, convicción e inteligencia que hicieron de su conferencia un inolvidable fenómeno para muchos. La última lección, por eso precisamente, está llamado a conmover y hacer pensar a los lectores durante muchas generaciones."

Me pareció un libro interesante. Hay que tener en cuenta que yo cumplía los mencionados 40 años y uno de los síntomas de la crisis de los 40 es empezar a plantearse tu propia muerte. Además este tío, como yo, tenía hijos (En la foto de la contraportada aparece Randy con un hijo en cada brazo y otro subido en sus hombros) y su profesión estaba relacionada con la informática; no pude evitar una cierta empatía. Si además trataba el tema con humor la tentación era irresistible. Le dije a Carmen que quería el libro como regalo de cumpleaños y en el mismo instante lo compró. Podemos decir que este año se lo puse fácil ;-)

El caso es que en su libro (de recomendable lectura, por eso esta entrada también tiene la etiqueta de recomendaciones) Randy le deja un consejo a su hija Chloe de sólo dieciocho meses que a el le contó una colega:

"En lo referente a los hombres que se interesan por una en un sentido romántico, la cosa es muy simple. Tienes que pasar por alto todo lo que dicen y fijarte en lo que hacen".
Una colega de Randy Pausch

Me parece buenísimo. Yo tengo dos hijas y también les daré/doy este consejo. Traper, Fran, Javi, Jose Manuel, Nuria, Oscar, Pedro, Txerra (en perfecto orden alfabético y siguiendo un consejo de Txerra) vosotros sois hombres y tenéis hijas; en vuestra mano queda. 

Por cierto la charla de Randy Pausch está disponible en YouTube y también es muy recomendable, eso si, está en inglés:




Una versión con subtitulos en castellano esta en Google Video (gracias Miguel), los primeros minutos son de presentación, la charla empieza en el minuto 8:14


En fin, nada más; parafraseando a Aznar... "¡Vaya coñazo que he soltado!"

A cuidarse (si me muero que no sea culpa mía)
Javier Arias González